El consumo de energía final es la energía que llega efectivamente a los usuarios finales: el gasoil que arde en el motor, la electricidad que alimenta un electrodoméstico, el gas que calienta un edificio. Excluye las pérdidas del proceso de transformación (refino, generación eléctrica, transporte de redes).
Es la métrica de referencia para calcular la cuota de renovables: el objetivo del RED III es que las renovables cubran el 42,5 % del consumo de energía final bruto de la UE en 2030. El transporte por carretera representa alrededor del 33 % del consumo de energía final en España.