El consumo per cápita de carburante se calcula dividiendo los millones de litros consumidos en un año entre la población del país o región. Es una métrica útil para comparar el nivel de motorización y dependencia del vehículo privado.
España consume en torno a 220-240 litros de gasolina y diésel por habitante y año, cifra similar a la media UE pero inferior a la de países con mayor dispersión geográfica o menor penetración del transporte público (Polonia, Hungría, Bulgaria).