Un oleoducto es una tubería de acero, generalmente enterrada, que transporta crudo o productos petrolíferos refinados a larga distancia. Comparado con el camión cisterna y el ferrocarril, es el medio más barato, más seguro y de menor huella ambiental para mover grandes volúmenes de forma continua.
En España la red principal de productos refinados la gestiona Exolum (antes CLH, Compañía Logística de Hidrocarburos), una empresa de acceso regulado que opera del orden de 4.000 km de oleoductos y unas 39 instalaciones de almacenamiento repartidas por el territorio, además de la red de suministro a aeropuertos.
Las tarifas de acceso a la red de Exolum las fija la CNMC, que garantiza que cualquier operador pueda usar la infraestructura en condiciones no discriminatorias. Esta regulación es la pieza que permite que operadores independientes y low cost compitan sin tener red logística propia.
A diferencia de los oleoductos de crudo, que conectan yacimientos con puertos y refinerías, la red española es fundamentalmente de productos terminados: conecta las refinerías de la costa con los grandes centros de consumo del interior (Madrid, valle del Ebro, Levante), donde el carburante se carga en cisternas para el reparto de última milla a las estaciones.