Una celda de combustible (o pila de hidrógeno) genera electricidad mediante la reacción electroquímica entre hidrógenoy oxígeno del aire, produciendo solo agua como residuo. Los vehículos FCEV (fuel cell electric vehicle) usan esa electricidad para mover uno o varios motores eléctricos.
Sus ventajas frente al eléctrico de batería son la autonomía (500-700 km) y el tiempo de repostaje (3-5 minutos, como un coche convencional). Sus barreras son el coste elevado y la escasa red de estaciones de hidrógeno. En España existen estaciones operativas en Madrid, Barcelona, Sevilla y otros hubs.