La segunda crisis del petróleo tuvo dos detonantes: la revolución iraní de 1979 (que colapsó la producción de Irán, segundo productor OPEP) y el estallido de la guerra Irán-Irak en 1980. El crudo pasó de ~13 USD a más de 35 USD/barril entre 1979 y 1980.
Sus efectos en España fueron similares a la crisis del 73 pero en un contexto más frágil (Transición política). Impulsó un segundo ciclo de inversión en eficiencia energética e impulsó la diversificación hacia gas natural y energía nuclear.