La frenada regenerativa es la tecnología por la que el motor eléctrico actúa como generador durante la deceleración: convierte la energía cinética del vehículo en electricidad y la almacena en la batería. Es la razón principal de que los híbridos y los eléctricos sean tan eficientes en uso urbano: cada frenada recupera energía en lugar de perderla como calor en los frenos.
La intensidad varía: los BEV pueden recuperar entre el 60 % y el 80 % de la energía frenada; los híbridos convencionales, entre el 30 % y el 50 %. El sistema complementa (no sustituye) los frenos de disco convencionales, que intervienen en frenadas bruscas.