El wallbox es el dispositivo de recarga eléctrica doméstico más extendido en España. Se instala fijo en la pared del garaje o plaza de aparcamiento individual, con conexión directa al cuadro eléctrico de la vivienda. A diferencia del cargador portátil que se conecta a un enchufe doméstico convencional (Schuko, 2,3 kW efectivos), el wallbox monofásico opera a 3,7-7,4 kW y el trifásico hasta 11-22 kW.
Con un wallbox de 7,4 kW (configuración típica residencial monofásica), un vehículo de 60 kWh de batería completa la carga en unas 8 horas: tiempo suficiente para recargar de noche. La potencia mayor (trifásica a 11-22 kW) reduce los tiempos a 3-5 horas pero requiere una contratación de potencia adicional y, en muchos casos, refuerzo de la acometida del edificio.
La instalación de wallbox en plaza de garaje de comunidad de propietarios está regulada en España por la Ley de Propiedad Horizontal: el propietario tiene derecho a instalarlo sin necesidad de mayoría, comunicándolo a la comunidad. Las ayudas estatales del programa MOVES cubren parte del coste de instalación. Para más contexto, ver la guía instalación de wallbox doméstico.