Backwardation es la situación inversa al contango: los futuros a plazo cotizan por debajo del precio spot. Suele indicar escasez física inmediata (demanda urgente que paga una prima por el producto disponible hoy) o tensiones geopolíticas que el mercado espera que se resuelvan a medio plazo.
En backwardation, mantener inventario penaliza al tenedor, porque el valor del crudo almacenado cae a medida que se acerca la fecha de entrega de los futuros. Por eso este patrón desincentiva el almacenamiento y se asocia a mercados tensos por el lado de la oferta.
En 2022, tras la invasión rusa de Ucrania, el Brent entró en backwardation pronunciada durante varios meses: el mercado descontaba escasez inmediata por las sanciones al crudo ruso, pero esperaba que la oferta global se normalizase en el horizonte de doce meses.
Para el consumidor español la backwardation suele coincidir con precios altos en surtidor, porque refleja tensión en el suministro físico. Junto con el contango, es uno de los indicadores que permite leer si el mercado anticipa más o menos crudo disponible en el futuro próximo.