Ceuta y Melilla son ciudades autónomas con régimen fiscal especial: no forman parte del territorio de aplicación del IVA ni del Impuesto Especial sobre Hidrocarburos estatal español. En su lugar aplican el Impuesto sobre la Producción, los Servicios y la Importación (IPSI), con tipos mucho más bajos.
El resultado es que el precio del carburante en estas ciudades es uno de los más bajos de España y de Europa. Ello genera un efecto de repostaje fronterizo: conductores de Marruecos y España cruzan para repostar. Las fichas de las fronteras de Ceuta y Melilla recogen esta situación.