El efecto rebote se produce cuando una mejora de eficiencia energética (un motor más eficiente, un coche que consume menos) lleva a un aumento del uso que compensa parcialmente el ahorro esperado. Ejemplo: si el coche nuevo consume un 20 % menos por km, el conductor hace más km porque cada desplazamiento le sale más barato.
En el caso extremo (paradoja de Jevons), la eficiencia total puede aumentar a pesar de la mejora individual. Los modelos de consumo de carburante tienen en cuenta este efecto: las series de CORES muestran que la mejora en eficiencia del parque se ha ido compensando con un aumento de los kilómetros recorridos por habitante.