El etanol anhidro es etanol con un contenido de agua inferior al 0,1 % en volumen (pureza ≥99,9 %). Es la única forma de etanol compatible con la mezcla directa en gasolinas para producir E5 o E10. La norma UNE-EN 15376, que regula el etanol como componente de mezcla en carburantes, exige precisamente esa deshidratación.
El motivo es físico-químico: el etanol hidratado (el azeótropo al 96 %, que es el máximo que se obtiene por destilación simple) forma una fase acuosa separada cuando se mezcla con gasolina en presencia de agua. Esa separación de fases puede obstruir los sistemas de inyección y provocar problemas de arranque y combustión. Por eso las normas europeas de gasolina (UNE-EN 228) exigen bioetanol deshidratado para las mezclas que se venden en España.
Conseguir esa última fracción de agua requiere un paso adicional al de la destilación convencional (tamices moleculares o destilación azeotrópica), lo que encarece el producto frente al etanol industrial o de boca. Es uno de los costes ocultos de incorporar bioetanol a la gasolina de surtidor.
Brasil es la gran excepción mundial: su flota incluye motores flex-fuel diseñados para tolerar etanol hidratado, lo que le permite usar mezclas que van desde la E25 hasta etanol prácticamente puro sin los problemas de separación de fases que limitan al resto de mercados.