El bioetanol es alcohol etílico obtenido por fermentación de cereales (maíz, trigo) o cultivos azucareros (caña de azúcar, remolacha). Se mezcla con la gasolina para reducir sus emisiones netas de CO₂ a lo largo del ciclo de vida y para elevar ligeramente el octanaje. Su especificación como componente de mezcla es la norma UNE-EN 15376, y para incorporarse a la gasolina debe estar deshidratado (etanol anhidro).
Las dos mezclas estándar en Europa, definidas por la norma UNE-EN 228, son:
- E5: hasta 5 % de bioetanol. Es la mezcla de la gasolina 95 y 98 que se vende en España.
- E10: hasta 10 % de bioetanol. Obligatoria como producto de surtidor desde 2019 en varios países de la UE.
Su papel está enmarcado en la directiva europea de energías renovables (RED II, Directiva (UE) 2018/2001, y su revisión RED III), que obliga a incorporar una cuota creciente de energía renovable en el transporte y limita la contribución de los biocarburantes de origen alimentario frente a los avanzados.
A diferencia del metanol, el bioetanol no es tóxico por contacto y tiene un poder calorífico mayor, lo que lo hace más apto para la mezcla directa en gasolinas de automoción. Brasil, con un parque adaptado, llega a usar mezclas E25 e incluso etanol prácticamente puro, mientras que en la UE el límite del producto general sigue siendo el 10 % de la E10.