La norma Euro 2 entró en vigor en enero de 1997 para los turismos nuevos, regulada por la Directiva 94/12/CE. Sus principales avances sobre Euro 1 fueron unos límites más estrictos de monóxido de carbono e hidrocarburos y, sobre todo, la separación explícita de límites entre motores de gasolina y diésel, que hasta entonces compartían valores.
Esa diferenciación reconoció que diésel y gasolina tienen perfiles de emisión distintos: el diésel emite más partículas y óxidos de nitrógeno, y la gasolina más monóxido de carbono e hidrocarburos sin quemar. Euro 2 empezó a tratar cada tecnología por separado, una lógica que se mantiene hasta hoy.
En esta etapa se consolidó la inyección electrónica en gasolina y se generalizaron los catalizadores con sonda lambda para controlar la mezcla aire-combustible. Los valores numéricos exactos de cada contaminante están en el texto de la Directiva 94/12/CE, fuente oficial recomendada.
Como ocurre con Euro 1, los vehículos Euro 2 no reciben distintivo ambiental de la DGT y están clasificados como sin etiqueta, lo que les restringe la circulación en las zonas de bajas emisiones de las grandes ciudades.