La norma Euro 3 fue aplicable a los turismos nuevos desde enero de 2001, regulada por la Directiva 98/69/CE. Introdujo por primera vez límites separados de NOx para los motores, dejando de medirlos solo de forma combinada con los hidrocarburos, y endureció el límite de masa de partículas en diésel.
Euro 3 supuso también un cambio en el procedimiento de homologación: se eliminó el periodo de calentamiento previo a la medición, de modo que las emisiones se contabilizaban desde el arranque en frío, que es cuando un motor más contamina. Esto obligó a mejorar los catalizadores para que alcanzaran antes su temperatura de trabajo.
En esta etapa empezaron a aparecer los primeros filtros de partículas en diésel, aunque su obligatoriedad efectiva llegó con normas posteriores. Las cifras exactas de cada contaminante figuran en la Directiva 98/69/CE, fuente oficial recomendada.
En la escala de distintivos de la DGT, los turismos de gasolina con norma Euro 3 (matriculados aproximadamente entre 2001 y 2005) reciben etiqueta B. Los diésel Euro 3 quedan como etiqueta B o sin etiqueta según el año exacto de matriculación.