El fueloil es la fracción más pesada y viscosa de la destilación del crudo. Se usa principalmente en plantas industriales y centrales eléctricas como combustible de calderas, y en motores diésel de gran tamaño, sobre todo en el transporte marítimo. Su especificación como combustible marino es la norma UNE-EN ISO 8217.
Su uso ha caído sustancialmente en España por las regulaciones medioambientales: las centrales térmicas de fueloil están prácticamente todas fuera de servicio o reconvertidas. Donde mantiene importancia es en el transporte marítimo, regulado por el Anexo VI del Convenio MARPOL de la Organización Marítima Internacional (OMI).
Desde el 1 de enero de 2020, ese convenio impuso un límite global de contenido de azufre del 0,5 % en los combustibles marinos (frente al 3,5 % anterior), lo que obligó a sustituir el fueloil convencional por fueloil de muy bajo azufre (VLSFO) o a instalar sistemas de lavado de gases (scrubbers). En las zonas de control de emisiones (ECA), el límite es aún más estricto (0,1 %).
Esta transición ha empujado al sector marítimo hacia combustibles alternativos: el GNL y, de forma incipiente, el metanol renovable se perfilan como sustitutos en los buques de nueva construcción por sus menores emisiones de óxidos de azufre y nitrógeno.