Las estaciones de hipermercado son gasolineras operadas por cadenas de gran distribución como reclamo para sus centros comerciales. Las principales en España son Carrefour, Eroski, Alcampo y BonÀrea, entre otras.
Su modelo de negocio no busca rentabilizar la estación en sí, sino atraer tráfico al hipermercado: el carburante barato funciona como gancho. Por eso su precio suele situarse en línea con las marcas low cost o ligeramente por encima, y por debajo de las integradas.
Según los datos del observatorio, las estaciones de hipermercado son la familia más pequeña del parque español, en torno al 2,2 % del total de estaciones, frente al 9,1 % de las low cost y el grueso de las integradas. Su número es reducido pero su efecto sobre el precio local es notable.
En los municipios con presencia de hipermercado, estas estaciones suelen tirar de la media local a la baja, obligando a las marcas integradas cercanas a ajustar sus precios para no perder volumen. Es un efecto competitivo bien documentado en los informes de la CNMC.