Una marca integrada es la que opera toda la cadena de valor del carburante: importación o producción de crudo, refino, almacenamiento, distribución logística y venta al consumidor en sus propias estaciones. En España las grandes son Repsol, Cepsa (Moeve), BP, Shell y Galp.
Su precio suele ser más alto que el de low cost e hipermercados por la mayor estructura operativa (servicio en pista, tienda, lavado, taller asociado, programas de fidelización). A cambio ofrecen una red más densa, productos premium de mayor octanaje o aditivados, y servicios complementarios.
Según los datos del observatorio, las estaciones integradas son la familia dominante del parque español, con una cuota en torno al 50,6 % del total de estaciones, muy por delante de independientes (34,2 %), low cost (9,1 %) y el resto. Esta cuota explica buena parte del nivel medio del precio nacional.
La mayoría de las estaciones con enseña Repsol, Cepsa o BP no son propiedad directa del operador, sino estaciones abanderadas: titulares independientes que usan la marca, los precios y los productos del operador mediante contrato. La distinción entre estación propia y abanderada es clave para entender la formación de precios dentro de la propia red integrada.