La huella de carbono en ciclo de vida (LCA, life cycle assessment) o análisis pozo-a-rueda (well-to-wheel) calcula las emisiones totales de un carburante incluyendo todas las fases:
- Pozo-a-planta (WtT): extracción, refino, distribución.
- Planta-a-rueda (TtW): combustión en el motor y emisión en tubo de escape.
Para los vehículos eléctricos, la metodología equivalente incluye la huella de la generación eléctrica. Con un mix eléctrico con el 50 % de renovables como el español, un BEV tiene una huella de vida ~60 % inferior a un diésel comparable. Este dato cambia según el mix de cada país.