El HVO (aceite vegetal hidrotratado) es un gasóleo renovable producido por tratamiento catalítico con hidrógeno de aceites vegetales (colza, palma, soja) o grasas animales. A diferencia del FAME, el HVO es químicamente un hidrocarburo parafínico, prácticamente idéntico al gasóleo fósil, por lo que es compatible al 100 % con cualquier motor diésel sin modificaciones. Su especificación europea es la norma UNE-EN 15940 de gasóleos parafínicos.
Puede reducir las emisiones de CO₂ de ciclo de vida entre un 60 % y un 90 % respecto al gasóleo fósil cuando se produce con materias primas de segunda generación (aceites de cocina usados, grasas animales, residuos), las recogidas en el Anexo IX de la directiva europea de energías renovables. Por su origen, computa como biocarburante avanzado.
Operadores como Neste o Eni lo comercializan mezclado con gasóleo convencional, y también puro (HVO100) en algunas estaciones europeas. En España su despliegue en surtidor es todavía limitado, pero crece como vía para descarbonizar flotas de transporte sin sustituir los vehículos diésel existentes.
Su ventaja sobre el biodiésel FAME es doble: al ser parafínico no tiene el límite de mezcla del 7 % de la B7, y ofrece mejor estabilidad y mejor comportamiento en frío. Su limitación es la disponibilidad de materia prima sostenible y un coste de producción superior al del gasóleo fósil.