Los e-fuels (combustibles electrónicos o sintéticos) se producen combinando hidrógeno verde (obtenido por electrólisis con electricidad renovable) con CO₂ capturado del aire o de fuentes industriales, mediante síntesis química (proceso Fischer-Tropsch u otros).
Pueden producir gasolina sintética, diésel sintético, queroseno o metanol. Son compatibles con los motores de combustión actuales. El Reglamento europeo de CO₂ de 2035 incluye una excepción para vehículos que funcionen exclusivamente con e-fuels certificados.
Su principal barrera es el coste: en 2024 cuestan entre 3 y 5 veces más que el carburante fósil. Escalar la producción de hidrógeno verde es el cuello de botella fundamental.