El biodiésel es un combustible diésel renovable obtenido por transesterificación de aceites vegetales (colza, soja, palma) o grasas animales con un alcohol, normalmente metanol. Su nombre químico es éster metílico de ácidos grasos (FAME), y su especificación de calidad europea es la norma UNE-EN 14214.
En España se mezcla con gasóleo fósil en proporción variable:
- B7: hasta 7 % de biodiésel. Es la mezcla estándar del gasóleo A que se vende en estación, conforme a la norma UNE-EN 590.
- B20, B30: mezclas para flotas con homologación específica.
- B100: biodiésel puro, de uso muy limitado por su compatibilidad con los motores y su comportamiento a baja temperatura.
A diferencia del HVO, que es un hidrocarburo parafínico idéntico al gasóleo fósil, el FAME tiene una estructura química distinta (un éster), lo que limita el porcentaje máximo de mezcla y le da peor estabilidad al oxidarse y peor comportamiento en frío. Por eso la norma EN-590 lo limita al 7 % en el producto general de surtidor.
Su papel en la descarbonización del transporte está regulado por la directiva europea de energías renovables (RED II, Directiva (UE) 2018/2001, y su revisión RED III), que fija objetivos crecientes de energía renovable en el transporte y prima los biocarburantes avanzados producidos a partir de residuos frente a los de cultivos alimentarios.