Los biocarburantes avanzados (también llamados de 2.ª o 3.ª generación) son los producidos a partir de residuos agrícolas, biomasa lignocelulósica (paja, residuos forestales), aceites de cocina usados, grasas animales o algas. A diferencia de los biocarburantes convencionales, no compiten con la cadena alimentaria.
La directiva europea RED III les asigna un papel central en la descarbonización del transporte. Su objetivo es alcanzar el 5,5 % del consumo final del transporte por carretera en 2030 (de los cuales 1 % debe ser combustible renovable de origen no biológico, como el hidrógeno verde).