El crack spread es el diferencial de precio entre el crudo y un producto refinado específico, medido en USD por barril. Cuantifica cuánto vale convertir crudo en gasolina o en gasóleo. El más seguido es el spread 3:2:1, que aproxima el rendimiento típico de una refinería: tres barriles de crudo producen aproximadamente dos de gasolina y uno de destilados medios.
El crack spread es el componente clave del margen de refino: cuando se amplía, las refinerías ganan más y pueden permitirse pagar más por el crudo, lo que a su vez presiona al alza el precio de los productos acabados que llegan al surtidor.
En 2022 el crack spread del gasóleo se disparó por encima de los 50 USD/barril, frente a una media histórica de 10 a 15 USD, anticipando los precios récord del gasóleo en surtidor. Fue una señal de que la escasez no estaba en el crudo, sino en la capacidad de refino de destilados medios.
Para España el crack spread del gasóleo es especialmente relevante: el país consume más gasóleo que gasolina y, pese a ser exportador neto de producto, el precio interior se referencia al mercado europeo del hub ARA, donde el spread del diésel marca el coste de reposición del distribuidor.