El crack spread es el diferencial de precio entre el crudo y un producto refinado específico, medido en USD por barril. El más seguido es el spread 3:2:1 (tres barriles de crudo → dos de gasóleo + uno de gasolina).
Cuando el crack spread se amplía, las refinerías ganan más y pueden permitirse pagar más por el crudo, lo que a su vez presiona al alza los productos acabados. En 2022, el crack spread del gasóleo se disparó por encima de los 50 USD/barril (vs una media histórica de 10-15 USD), anticipando los precios récord en surtidor.