El gasóleo premium es la versión comercial de gama alta del gasóleo A. Cada operador lo comercializa bajo su propia denominación: e+ de Repsol, Óptima de Cepsa, BP Ultimate Diésel o V-Power Diésel de Shell. Todos parten del mismo gasóleo base que cumple la norma UNE-EN 590; la diferencia está en la aditivación que cada marca añade.
- Detergentes que reducen depósitos en inyectores y válvulas.
- Índice de cetano ligeramente superior (en torno a 55 frente al mínimo de 51 que exige la EN-590 para el gasóleo estándar).
- Antiespumantes, antioxidantes y aditivos lubricantes adicionales.
Fiscalmente no hay diferencia: el gasóleo premium tributa al mismo tipo del Impuesto sobre Hidrocarburos que el gasóleo A convencional, porque la AEAT grava el producto por su uso (automoción) y no por su nivel de aditivación. El sobreprecio en surtidor (habitualmente entre 8 y 15 céntimos por litro sobre el gasóleo A) es por tanto íntegramente comercial.
Sus beneficios prácticos son más perceptibles en motores antiguos, con muchos kilómetros o con uso intensivo, donde la limpieza de inyectores tiene efecto acumulado. En motores modernos y bien mantenidos la diferencia de consumo es difícil de medir y el sobrecoste rara vez se amortiza. El comparador de coches y la calculadora de coste anual ayudan a dimensionar si compensa según el kilometraje real.