Una estación sin bandera (o independiente) es aquella que no tiene contrato de abanderamiento con ningún operador integrado. El titular compra el carburante directamente en el mercado spot o a mayoristas no exclusivos y opera con libertad total de precio.
Al no pagar canon de abanderamiento ni estar sujeta a precios o márgenes contractuales, puede ser muy competitiva. La mayoría de las marcas low cost españolas son técnicamente estaciones sin bandera que han construido su propia enseña a partir de ese modelo independiente.
Según los datos del observatorio, las estaciones independientes son la segunda familia más numerosa del parque español, con una cuota en torno al 34,2 % del total, solo por detrás de las integradas (50,6 %). Su peso es muy superior al de las low cost (9,1 %) o los hipermercados (2,2 %).
La diferencia con la estación abanderada es la ausencia de vínculo contractual con un operador integrado: la independiente no comparte marca, ni precios, ni obligaciones de suministro, y eso le da flexibilidad para aprovechar el mejor precio mayorista disponible en cada momento.