El mercado spot es donde se realizan transacciones para entrega inmediata (normalmente en uno o dos días hábiles) de un producto energético: crudo, carburantes refinados o gas natural. Su precio refleja la oferta y la demanda presentes, no expectativas futuras como ocurre en el mercado de futuros.
El precio spot del gasóleo en ARA (Ámsterdam-Rotterdam-Amberes) es la referencia europea para la cotización física que consumen los distribuidores españoles. Sus evaluaciones diarias las publican agencias como Platts y Argus a partir de sondeos a operadores.
Los precios en surtidor siguen al spot de Rotterdam con un retardo de dos a cuatro semanas, por el tiempo que tarda el producto en moverse por la cadena logística y por el efecto de los stocks. Ese desfase es uno de los motivos del decoupling respecto al crudo.
Frente al spot, los contratos forward y de futuros permiten fijar precios a plazo. La relación entre el precio spot y los futuros define si el mercado está en contango o en backwardation, lo que a su vez informa sobre la tensión de oferta del momento.