El gas natural comprimido es metano almacenado a alta presión (200 bar aproximadamente) en bombonas. Como carburante de automoción tiene combustión más limpia que gasolina y diésel: menos partículas, menos NOx y menos CO₂ por unidad de energía.
Su uso en España se concentra en flotas urbanas: autobuses metropolitanos, camiones de basura, taxis y empresas de reparto. Para el turismo particular su implantación es marginal por la escasa red de surtidores. Etiquetado DGT: ECO.