El tetraetilo de plomo fue el aditivo antidetonante estándar de la gasolina desde los años 20. Eleva el octanaje de forma barata, pero sus emisiones de plomo son altamente neurotóxicas. Los niños son el colectivo más vulnerable.
La prohibición de la gasolina con plomo en la UE se completó en enero de 2000, aunque España ya venía vendiendo gasolina sin plomo desde los años 90. Su eliminación permitió generalizar los catalizadores de tres vías(incompatibles con el plomo) y redujo drásticamente los niveles de plomo en sangre de la población.
La única excepción es el AVGAS 100LL para aviación de pistón, que todavía lleva plomo a falta de un sustituto certificado.