El 20 de abril de 2020, los contratos de futuros del WTIpara entrega en mayo llegaron a cotizar en –37,63 USD/barril: precio negativo. No fue que el petróleo valiera menos que nada, sino que los tenedores de contratos de mayo no encontraban dónde almacenar el crudo (la capacidad de almacenamiento de Cushing, Oklahoma, estaba al tope) y pagaban para que alguien les liberara del contrato.
El contexto: la pandemia de COVID-19 había colapsado la demanda global en marzo de 2020. El precio del Brent no llegó a negativo porque tiene entrega en el mar del Norte, donde el almacenamiento es más flexible. Fue un fenómeno de mercado de futuros, no un colapso del precio físico del petróleo.