El propano es un hidrocarburo gaseoso (C₃H₈) que se mantiene líquido a presiones moderadas y temperatura ambiente. Es uno de los dos componentes principales del GLP de automoción (junto con el butano), cuya especificación de calidad europea es la norma UNE-EN 589.
La proporción de propano y butano del GLP automotriz varía con la estación del año para garantizar el arranque en frío. La UNE-EN 589 define clases por presión de vapor mínima según el clima: en invierno se aumenta la proporción de propano (en torno al 60 %, frente al 40 % de butano) porque su mayor volatilidad asegura el suministro a bajas temperaturas; en verano se invierte la mezcla.
Esa mayor presión de vapor del propano obliga a depósitos más resistentes, pero es justamente lo que garantiza que el vehículo arranque y funcione cuando baja la temperatura. Por eso la composición exacta no se fija de forma única sino por bandas estacionales y climáticas.
Fiscalmente, el propano destinado a automoción tributa por el Impuesto sobre Hidrocarburos al tipo reducido del GLP, y los vehículos que lo emplean obtienen el distintivo ECO de la DGT, lo que explica buena parte de su atractivo para flotas y conductores con alto kilometraje urbano.