El eléctrico puro (BEV) solo lleva motor eléctrico y batería, con 300-600 km de autonomía y cero emisiones directas. El híbrido enchufable (PHEV) suma un motor de combustión y una batería de 40-80 km eléctricos, así que no depende de la red para viajes largos. El BEV es más limpio y barato en uso; el PHEV, más versátil si se recarga a diario.
La diferencia esencial es que un eléctrico puro (BEV) no tiene motor de combustión y un híbrido enchufable (PHEV) sí. El BEV depende por completo de la red de recarga; el PHEV puede seguir circulando con gasolina cuando agota su batería.
| BEV (eléctrico puro) | PHEV (híbrido enchufable) | |
|---|---|---|
| Motores | Solo eléctrico | Combustión + eléctrico |
| Batería | Grande (40-100 kWh) | Media (15-25 kWh) |
| Autonomía | 300-600 km | 40-80 km eléctricos + gasolina |
| Emisiones directas | Cero | Solo con el motor térmico |
| Etiqueta DGT | CERO | CERO (≥40 km) o ECO (<40 km) |
El PHEV tiene sentido si se dispone de punto de recarga en casa o el trabajo, la mayoría de los trayectos son cortos (menos de 50 km diarios) y se necesita libertad para viajes largos sin planificar recargas. El mecanismo que lo penaliza es el peso: si no se recarga con regularidad, el PHEV arrastra la batería como lastre y funciona como un híbrido convencional, lo que empeora el consumo frente a un HEV o incluso a un gasolina eficiente.
Clasificación según los distintivos ambientales de la DGT y las características técnicas de cada arquitectura.