Poner gasolina en un diésel puede dañar la bomba de inyección de alta presión. Poner diésel en un motor de gasolina es menos grave pero genera humo negro y puede obstruir el catalizador.
Son dos situaciones distintas en gravedad:
Gasolina en motor diésel (el más grave): la gasolina no lubrica la bomba de inyección de alta presión (diseñada para lubrificarse con el propio gasóleo). En pocos kilómetros la bomba puede rayarse o bloquearse, con un coste de reparación de 1.500-4.000 €. Protocolo: no arrancar el coche, llamar al seguro o grúa, vaciado del depósito antes del arranque.
Diésel en motor de gasolina (menos grave): el motor funcionará mal (humo negro, tirones), pero si el arranque fue breve, suele bastar con vaciar el depósito, lavar el circuito y reponer con gasolina. El catalizador puede ensuciarse con la combustión incompleta, pero raramente se destruye.
Prevención: el surtidor de diésel tiene una boquilla más ancha (más de 23 mm) que no entra en los depósitos de gasolina modernos. Los errores suelen ocurrir con bidones o repostajes de emergencia.