El motor Otto es el motor de combustión interna en el que la mezcla aire-combustible se comprime moderadamente (en torno a 10:1) y se enciende mediante una bujía que genera una chispa eléctrica. Es el motor estándar de los vehículos de gasolina y debe su nombre al ingeniero alemán Nikolaus August Otto, que lo desarrolló en 1876.
Comparado con el motor diésel, es más simple, ligero y emite menos NOx y partículas, pero su eficiencia térmica es menor (25-35 %). Por eso un coche de gasolina suele consumir 1-2 litros más por 100 km que su equivalente diésel. La diferencia procede de su menor relación de compresión y de las pérdidas por bombeo en cargas parciales.
El combustible que utiliza está especificado por la norma UNE-EN 228, que fija el octanaje mínimo (RON 95 o 98) y limita parámetros como el azufre o el contenido de bioetanol. La mezcla óptima para el catalizador de tres vías es la estequiométrica (lambda 1), controlada por el sensor lambda.
El motor Otto domina hoy las matriculaciones de combustión en España a medida que el diésel retrocede en el segmento urbano. Las versiones modernas incorporan inyección directa, turbo y downsizing para reducir consumo y emisiones de CO2.