El common rail es un sistema de inyección directa de gasóleo a muy alta presión (1.500-2.500 bar) generalizado en los años 90 y estándar desde principios de los 2000. Consiste en un conducto común (rail) presurizado del que cada inyector extrae el gasóleo cuando se le ordena.
Su principal ventaja sobre los sistemas anteriores es la capacidad de realizar múltiples inyecciones por ciclo (preinyección, inyección principal, postinyección), lo que mejora la combustión, reduce el ruido característico del diésel y permite cumplir normativas Euro 5 y Euro 6.