El common rail es un sistema de inyección directa de gasóleo a muy alta presión (1.500-2.500 bar) generalizado a partir de 1997 y estándar desde principios de los 2000. Consiste en un conducto común (rail) presurizado del que cada inyector extrae el gasóleo cuando la centralita se lo ordena, con independencia del giro del motor.
Su principal ventaja sobre los sistemas anteriores (bomba rotativa, inyector-bomba) es la capacidad de realizar múltiples inyecciones por ciclo: preinyección, inyección principal y postinyección. Esto mejora la combustión, reduce el ruido característico del diésel y permite cumplir las normativas Euro 5 y Euro 6.
La presión se desacopla del régimen del motor, lo que permite mantener una pulverización fina incluso a bajas revoluciones. Esa precisión es la base de la respuesta suave y el bajo consumo de los diésel modernos, y se complementa con el turbocompresor de geometría variable.
El sistema es sensible a la calidad del combustible: el azufre y las partículas degradan los inyectores de tolerancias micrométricas. Por eso la norma EN 590 que regula el gasóleo de automoción es exigente con la limpieza y la lubricidad del producto.