El filtro de partículas diésel (DPF, diésel particulate filter) es un componente del sistema de escape que captura las partículas de hollín generadas en la combustión diésel, evitando que salgan al aire. Se compone de canales alternos tapados que obligan al gas a atravesar una pared porosa.
Cuando el DPF se llena de hollín se regenera activamente: el motor inyecta combustible en el escape para elevar la temperatura a ~600 °C y quemar el hollín (regeneración activa). Esto requiere conducción a velocidad sostenida durante 15-20 minutos; en uso urbano corto puede no completarse, saturando el filtro.
Los vehículos con DPF obstruido pueden mostrar luz de advertencia y pérdida de potencia. Un DPF averiado o manipulado ilegalmente (borrado, bypass) es motivo de fallo en la ITV.