Por motivos operativos, no fiscales: desde 2019 todas las comunidades pagan el mismo Impuesto sobre Hidrocarburos. Las diferencias vienen de los costes logísticos (cercanía a refinería o puerto), la densidad de la red de estaciones, la competencia local y la presencia de operadores low cost.
Las diferencias de precio entre provincias son operativas, no fiscales. Desde 2019, cuando se eliminó el tramo autonómico del impuesto, todas las comunidades pagan exactamente el mismo Impuesto sobre Hidrocarburos. Lo que separa a una provincia barata de una cara es la logística, la competencia y el tipo de operadores que dominan la zona.
Los tres factores que explican la variación geográfica:
- Logística: las provincias con puerto petrolero o cerca de refinería (Tarragona, Huelva, Cartagena, Cantabria, Bilbao) tienen menores costes de transporte y suelen reflejar precios ligeramente más bajos.
- Densidad y competencia: zonas con alta concentración de estaciones tienden a márgenes más ajustados. Las provincias rurales con poca densidad pagan más por el coste fijo de operar cada estación.
- Presencia low cost: marcas como Plenoil, Petroprix o Ballenoil concentran su red en municipios concretos. La media provincial cae cuando estas marcas tienen muchas estaciones.
El mecanismo: el coste industrial del litro es casi idéntico en toda la Península, así que las diferencias finales se construyen sobre el último tramo de la cadena (transporte hasta la estación y margen comercial), que sí depende del territorio. La variación geográfica es además mucho mayor que la temporal: entre la provincia más barata y la más cara la brecha supera con frecuencia los 12-15 céntimos por litro.
El ranking de provincias publica las diferencias actualizadas a diario, y cada ficha de provincia muestra su media frente a la nacional.