El IVA al 21 % se aplica sobre una base que ya incluye el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos. Esto significa que sobre cada céntimo de impuesto especial se pagan otros 21 céntimos de IVA adicional.
El llamado efecto cascada se produce porque el IVA español se aplica sobre el subtotal que ya incluye el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos (IH). Es decir: el IVA grava no solo el precio del producto, sino también el impuesto previo.
Ejemplo numérico: si una gasolina antes de impuestos cuesta 0,90 €/L y el IH añade 0,40 €/L, el subtotal pre-IVA es 1,30 €/L. El IVA al 21 % sobre 1,30 € son 0,273 €/L. Total: 1,57 €/L. De ese total, 0,40 € son IH directo y 0,273 € son IVA; pero parte del IVA (0,084 €) grava el propio IH. La carga fiscal real en surtidor termina siendo mayor que la suma nominal de los dos tipos.
La consecuencia operativa: cualquier bajada o subida del IH se transmite amplificada por 1,21 al consumidor (el factor del IVA cascada). Y viceversa. Para análisis editorial extendido, consulta la guía completa de impuestos.