Sí, por el IVA. El IVA es un 21 % del precio, así que cuando el precio sube, la recaudación de IVA por litro también sube. El Impuesto sobre Hidrocarburos, en cambio, es fijo en céntimos por litro y no cambia con el precio.
Sí, parcialmente, por el IVA. El IVA es un porcentaje (21 %) sobre el precio, de modo que cuando el litro sube, el IVA recaudado por litro sube con él. Es un impuesto ad valorem.
El otro gran impuesto, el Impuesto sobre Hidrocarburos, funciona al revés: es un importe fijo en céntimos por litro, así que no cambia aunque el precio suba o baje. Y como el IVA se calcula sobre un precio que ya incluye el IH (la doble imposición), la subida del IVA se amplifica un poco.
Por eso, en episodios de precios altos, la recaudación de IVA sobre carburantes aumenta. No es un «pelotazo» —el consumo suele caer cuando sube el precio, lo que compensa en parte—, pero la mecánica del IVA hace que el Estado ingrese más por litro cuando el surtidor sube.