El GLP tiene fiscalidad mucho menor (impuesto especial reducido), pero el parque de coches que lo usa es pequeño y eso desincentiva la inversión en surtidores específicos. Es un círculo: pocas estaciones → pocos coches → poca expansión de la red.
El gas licuado del petróleo tributa por el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos con un tipo significativamente menor que la gasolina o el gasóleo (~5 céntimos por litro de equivalente energético vs. ~47 céntimos de la gasolina). Eso, combinado con un coste de materia prima también más bajo, hace que el litro de GLP en España se venda habitualmente a la mitad de precio que la gasolina 95.
El parque español de coches GLP es pequeño:
- Coches de fábrica con GLP nativo (Dacia, Renault, Fiat sobre todo) son una minoría dentro del mercado.
- Las transformaciones a GLP de coches gasolina existen, pero requieren inversión (~1.500-2.500 €) y homologación.
- La etiqueta DGT del GLP es ECO, lo que abre acceso a ZBE y aparcamiento bonificado en muchas ciudades. Esto sí ayuda a su demanda en grandes urbes.
Una estación que quiere vender GLP necesita un depósito específico a presión, un surtidor distinto (boca de carga estanca) y certificación adicional. Inversión de varias decenas de miles de euros que solo se amortiza si hay clientes suficientes. Con pocos coches en circulación, pocas estaciones lo instalan; con pocas estaciones, pocos coches lo usan. El círculo se rompe muy lento.
La red de estaciones GLP en España se concentra en grandes áreas metropolitanas y corredores principales. En 2024-2025 ha crecido por la apuesta de Repsol y Cepsa de añadir GLP a estaciones grandes con buena rotación.