Aunque no tengas garaje propio, puedes cargar en la red pública (áreas de servicio, supermercados, aparcamientos y postes en la calle) o instalar un punto en tu plaza de garaje comunitario, algo que la ley permite solo con avisar a la comunidad.
No hace falta tener garaje propio para usar un coche eléctrico. En España conviven varias vías de recarga pensadas precisamente para quien aparca en la calle o en un garaje compartido.
- Red de recarga pública: puntos repartidos por áreas de servicio, gasolineras, supermercados, aparcamientos y centros comerciales. Se localizan con los mapas y las apps de los operadores de recarga.
- Carga rápida y ultrarrápida en carretera: el Reglamento AFIR obliga a desplegar estaciones de alta potencia a lo largo de los corredores principales de la red de carreteras, útiles para trayectos largos.
- Postes en la vía pública: cada vez más frecuentes en ciudades con zona de bajas emisiones, donde ayuntamientos y operadores instalan cargadores en la calle.
- Carga en el trabajo: muchas empresas y polígonos ofrecen ya puntos de recarga para empleados.
Si tienes plaza en un garaje comunitario, la Ley de Propiedad Horizontal te permite instalar tu propio punto de recarga sin necesidad de que la junta lo apruebe: basta con comunicarlo por escrito a la comunidad. Además, el plan MOVES III subvenciona parte del coste de la instalación, incluido el cableado común.
Un consejo práctico: si vas a depender de la recarga pública, ten en cuenta que la carga rápida suele salir más cara por kWh que la carga lenta doméstica, aunque siga siendo competitiva frente a repostar gasolina. Merece la pena planificar rutas y horarios en torno a los cargadores que uses con más frecuencia y, cuando sea posible, combinar carga lenta (nocturna, más barata) con la rápida solo para viajes.