En general sí: el bioetanol y el biodiésel mezclados en la gasolina y el gasóleo tributan dentro del Impuesto sobre Hidrocarburos como el carburante que los contiene. Las antiguas exenciones para biocarburantes puros desaparecieron.
Hoy, los biocarburantes mezclados tributan igual que el carburante fósil en el que van. El bioetanol de la gasolina E5/E10 y el biodiésel del gasóleo pagan el Impuesto sobre Hidrocarburos como parte del litro, sin un trato fiscal diferenciado.
No siempre fue así: durante los años 2000 existieron exenciones y tipos cero para incentivar los biocarburantes puros, que se fueron retirando al armonizarse la fiscalidad energética europea. Lo que se mantiene es la obligación de mezcla: la ley exige que un porcentaje del carburante vendido sea de origen renovable, lo que empuja al biodiésel y al bioetanol dentro del producto estándar.
El detalle de qué usos sí están exentos (aviación, navegación, electricidad) está en el término exenciones del IH.