El filtro de partículas diésel (DPF) captura el hollín del escape. Cada 500-800 km necesita regenerarse quemando el hollín a alta temperatura. Los trayectos cortos en ciudad no lo dejan regenerar y se obstruye.
El DPF captura las partículas de hollín del escape. Periódicamente necesita quemarlas para limpiarse: es la regeneración. Hay dos tipos:
- Regeneración pasiva: se produce sola en carretera cuando la temperatura del escape supera ~350-400 °C. Ocurre de forma transparente al conductor.
- Regeneración activa: el motor inyecta combustible extra en el escape para elevar la temperatura a ~600 °C y quemar el hollín. Dura unos 20 minutos. Se activa automáticamente cuando el DPF está lleno.
El problema: si el vehículo solo hace trayectos urbanos cortos, el motor nunca alcanza temperatura suficiente para la regeneración activa, que se interrumpe. El DPF se satura, aparece la luz de motor y la potencia se reduce.
Solución preventiva: hacer una vez cada 2-4 semanas un trayecto de 30-40 minutos en carretera o autovía a 2.500-3.000 rpm para completar la regeneración.