Paras el motor, acoplas la boquilla a presión a la toma de GLP del coche (a veces con adaptador), mantienes pulsado el gatillo hasta que corta solo (en torno al 80% por seguridad) y desconectas. Según la estación es en autoservicio o asistido.
Repostar GLP (gas licuado del petróleo, o autogás) no es igual que echar gasolina: el combustible sale licuado y a presión, así que la boquilla se acopla al depósito mediante un conector estanco, no basta con introducir la pistola. El proceso es sencillo una vez lo conoces.
- Para el motor y no fumes ni uses el móvil: el surtidor de GLP es una zona ATEX, con atmósfera potencialmente inflamable.
- Localiza la toma de GLP. Suele estar junto al tapón de gasolina, tras la matrícula o en el maletero; según el coche puede necesitar un adaptador, porque los conectores varían entre estaciones y países.
- Acopla la boquilla al conector y ciérrala o enrósquela con firmeza hasta que selle. Debe quedar bien fijada: es una conexión a presión y no puede tener fugas.
- Mantén pulsado el botón o gatillo del surtidor. El gas solo fluye mientras lo presionas (sistema de hombre muerto).
- Deja que corte solo. El depósito se llena hasta en torno al 80% de su capacidad y se detiene de forma automática, un margen de seguridad para la expansión del gas. No debes forzar el llenado.
- Desconecta la boquilla (un ligero silbido al soltar es normal), coloca de nuevo el tapón protector y listo.
En España el repostaje de GLP puede ser en autoservicio o asistido por el personal, según la estación. Si es tu primera vez o dudas del conector de tu coche, pide que te lo hagan o te lo expliquen: el acople es la parte que más gente falla al principio.
Recuerda que los coches de GLP son bifuel: conservan también el depósito de gasolina y arrancan con ella. Por sus menores emisiones suelen llevar etiqueta ECO de la DGT. El GLP se vende por litro y, como el resto de carburantes, incluye impuestos en el precio; puedes seguir su evolución en precio hoy.